jueves, 9 de abril de 2026

LA FLOR Y EL CRUCIFIJO

La flor y un crucifijo sin mordiente

divorcia a los amantes de Teruel.

El beso que agoniza allá en tu frente,

la España de morralla y de Buñuel.

 

No has visto en un jamás ni en un presente

rezar en la cocina de un burdel:

Los versos de Machado son la fuente,

el cántaro es la vela de un pastel.

 

Un cura se santigua, anda caliente…

muriéndose de risa anda Isabel.

La monja baila un swing constantemente,

el fiel se hace una paja en un hotel.

 

Un pobre catequista excomulgado

renuncia a Satanás con moscatel.

Redoblan las campanas, ten cuidado,

no vaya a ser que acabes en cuartel.

 

La Iglesia abre las puertas del infierno,

se anuncia un buen sermón en el cartel.

Acuden feligreses posmodernos

huyendo de una Torre de Babel.

 

El Papa es nuestro líder, Rey Supremo.

Se pegan con tesón Caín y Abel.

La historia se repite, es un blasfemo.

Un santo arrepentido, ¡qué nivel!

 

Los versos son la sangre de un creyente,

la herida que se cierra en un clavel.

Incienso humedecido, un penitente

que guarda en un varal su cascabel.

 

Y aquí termina el poema finalmente

que reza un monaguillo churumbel.©