Los cuentos que me cuentas han triunfado
con series que agonizan de un principio,
mintiendo en tus novelas sin tus ripios
la prosa contrapone verso a un lado.
Tu epílogo y el prólogo infundado
se tuercen con el fin de un participio.
Tu libro lo financia el municipio,
lo quema un violinista en el tejado.
No tiene ilustraciones, todo en blanco,
silencios que son fuente de poemas,
la pluma en soledad, papel cartón.
El humo que te vendo en un estanco
son páginas de breve estratagema,
la falsa rima: “muera el reggaetón”.©









