viernes, 13 de abril de 2018

¿QUIÉN ES ABEL, QUIÉN ES CAÍN?


¿QUIEN ES ABEL, QUIEN ES CAÍN?
            

             No sé si voy o vengo de algún sitio, donde nunca estuve”... fue la respuesta que le dio a su hijo Miguel cuando le preguntó cómo se encontraba. Luis Eduardo Aute sufrió un infarto el 8 de agosto de 2016 después de celebrar un concierto en Huelva. Sin duda, siempre estuvo rodeado de poesía a la que le ha dedicado cincuenta años de su vida. Y esa frase lo resume todo.
            Aute nace en Manila (Filipinas) un 13 de septiembre de 1.943 y vivió allí hasta los once años. Cuando llegó a Madrid era un niño que apenas sabía algunas palabras en español. Él había estudiado inglés y sabia tagalo. Su primer grupo de rock en la juventud se llamó “Los Tigres”, aunque más adelante formó parte de uno de los grupos pioneros del pop español “Los Sonor”, a primeros de los años 60.  Poeta, pintor, escritor, escultor, actor y director de cine, y su faceta más conocida: músico y cantautor. Sus influencias poéticas y literarias pasan desde Unamuno, Dylan, Nicanor Parra, hasta Cernuda, Gil de Biedma….
            Aunque siempre lo que más atrajo la atención de Luis Eduardo, fue la pintura y el cine. Llegó a participar como técnico en el rodaje de Cleopatra, interviniendo en algunas escenas de batallas rodadas en el desierto almeriense. Parecía que su destino profesional iba por ese camino, sin embargo, “de alguna manera” y en sus ratos libres volvía a la pintura, seguía escribiendo poemas y nacían sus primeras canciones.
            Massiel, amiga suya, fue intérprete de sus primeros éxitos. Le regaló “rosas en el mar” y celebraron “Aleluya n. 1”. A raíz de estos éxitos, le propusieron su primer contrato discográfico y comenzaba su carrera como cantautor hacia el año 67. Su mejor época, los años 70 y 80, compartiendo liderazgo con Patxi Andión, Joan Manuel Serrat, y más adelante con Joaquín Sabina.
            La raíz y el estilo musical de Aute podemos afirmar que procede culturalmente de Bob Dylan, Brassens, o Jacques Brel. Surreal y simbólico en sus letras, mezcla el escepticismo con una cierta carga erótica. Quien no ha soñado alguna vez bailar con su pareja y susurrar al oído: quiero bailar un slow with you tonight» mientras piensas “no te desnudes todavía”.
                Joaquín y Luis Eduardo… ¿a cuál más canalla y a cuál más arañada su voz entre cigarros filosóficos  y copas de la ironía?
                Sus éxitos sin duda no fueron “flor de un día”. Más allá de los grandes clásicos y los grandes himnos de su carrera musical, les aconsejaría fervientemente que buscaran entre su amplio cancionero, que estoy seguro, aparecerán obras ingeniosas y deslumbrantes en letra y música con arreglos sensacionales.
                Sus estrofas siempre juegan en un territorio entre lo lúdico y lo profundo convirtiéndose en un autentico arquitecto de emociones que al compás de una melodía dulce es capaz de acariciar tu interior, pero que sin embargo te golpea fuertemente.
                Lo místico, el amor y el desamor, la locura, el sexo, el tiempo y los sueños forman parte de su obra, incluso en sus pinturas. El Aute poeta sin duda coincide con el Aute pintor en toda su expresividad. En uno de sus poemas, llegó a recitar: Nos va ocupando una incipiente indiferencia que va alzando su voz en silencio precoz, anunciando que el fantasma del tiempo no vive en la edad, sino en la soledad, esa prisión donde envejece el corazón”.
                Es enemigo de las batallas, amigo del amor, amante de la mar que sin embargo encuentra su idilio en un paraíso terrestre con una convicción trovadoresca y perspicaz. Sólo él es capaz de gritar al viento “Quiéreme” con “Alevosía”  “cinco minutos” más.
                En el año 2.000 varios artistas e intérpretes presentan un “disco homenaje” a nuestro protagonista en este artículo, nuestro “caballero de la triste figura”, el maestro Luis Eduardo Aute. El disco se llama “Mira que eres canalla”. Participan en él desde Pedro Guerra a Ismael Serrano, pasando por Duncan Dhu, Ana Belén, Pablo Milanés, Joan Manuel Serrat, Silvio Rodríguez, Rosendo Mercado, Elíades Ochoa, León Gieco y Joaquín Sabina que pone letra sobre una música que Aute le había compuesto al ubetense con motivo del disco en directo Joaquín Sabina y Viceversa del año 1.986.
                Deléitense de “la belleza” de estos versos que sin duda, a bien merece:
Gourmet de musas y caireles
en su paleta de marfil
moja anacrusas y pinceles
en tinta roja de carmín

Su caramelo de tristeza
no es mal anzuelo para un pez
en el reloj de la belleza
vuelven a dar las cuatro y diez

De escuela mística y pagana
Canta acuarelas de Dalí
pinta novelas dylanianas
¿Quién es Abel, quién es Caín?

Menudo punto filipino
que va desnudo en ascensor
lámpara autista de Aladino,
copa de vino embriagador.

Nobleza obliga cuando hablo
de cuates empezar por él,
que lo digan Silvio y Pablo,
dios y el diablo Juan Manuel.

Si chamulláramos lunfardo
los trovadores de Madrid
sin mi compadre Luis Eduardo
yo no pasaba por aquí.
            En una entrevista cuenta que conoció a Joaquín Sabina “cuando eran muy jóvenes” y gracias a un amigo común que era pintor. “Nos encontramos cuando él estaba haciendo su primer disco, después nos fue uniendo la música. Nos reuníamos para contrastar nuestras canciones y como todos saben hemos hecho una gran carrera de conciertos. Recuerdo con él muchas noches de madrugada, mucha bohemia. Me di cuenta de que no aguantaba más con él tanto tirón madruguero y dejamos de vernos de esa manera tan frecuente.” Relataba con cierta nostalgia.
            Poesía siempre debe ser la sensación que deja en el lector. Poema, la obra que intenta transmitir dicha sensación. Los poemas y la obra de Luis Eduardo Aute siempre quedaran ahí, en sus canciones llenas de matices y contrastes, aunque no menos melódicamente irreprochables.
            Y resumiendo, yo tampoco sé si voy o vengo de algún sitio donde nunca estuve, “yo solo pasaba por aquí” deseando larga vida a los artistas y poetas de nuestro tiempo, a desear que no nos dejen “sin su latido”, a que sigan fabricando sueños, a que nos sigan enseñando como se dice “prefiero amar”, ya que la vida es “enamorarse o morir”. Y a seguir gritando y disfrutando “al alba”, y mientras nos dejen, de la “libertad”.
            “Y nada más, apenas nada más….”

Caballero de la triste figura,
Profundas y bellas son tus canciones,
Las manos con que trazas tus pinturas,
Las mismas que expresan tus emociones.

Deseo, y misticismo en tu escritura,
Tiñes folios en blanco de pasiones,
Compones las melodías con dulzura,
Y llegan fuertes a nuestros corazones.

Reloj que dibujabas las cuatro y diez,
Pinceles  y trovadores de Madrid,
Joaquín y Luis Eduardo si alguna vez,

Tenéis a bien visitarnos por aquí,
Mas antes que cante un gallo y nade un pez,
Pensad en la gente que hacéis feliz.





Joaquín Palomar.
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