sábado, 11 de enero de 2025

UN SÁBADO CUALQUIERA

 

Un sábado cualquiera, un trago amargo,

un sol en mi tormenta de agua fría…

Las noches son eternas con María

si sueñas con sus besos por encargo.

 

Un cántaro se rompe y, sin embargo,

mis versos se adormecen, señoría…

Los cuentos que me cuentan, yo diría,

que mienten y despiertan de un letargo.

 

Sus manos son puñales que me clavan

secretos de su alcoba, entre sus labios

me entrego por completo a su pasión.

 

Mis fábulas terminan como acaban,

rompiendo por completo el desagravio

que embruja el sortilegio y la ilusión.©


miércoles, 8 de enero de 2025

MADEMOISELLE

 

Hay veces que me abraza sin permiso,

su fuerza y arrogancia es su coraza,

su piel es el destino que amenaza

con fuegos de artificio si es preciso.

 

Su sombra despedaza el compromiso

jugando a ser la infiel que se disfraza

de amante, de mujer que te reemplaza

por otros a los que hace caso omiso.

 

Señora o señorita, mademoiselle

de tristes aventuras lujuriosas…

no vengas a robarme lo olvidado.

 

No quiero ser soldado en tu cuartel

ni ser tu marioneta silenciosa

que pierde el antifaz de enamorado.©


 

domingo, 29 de diciembre de 2024

LECTURAS A TRAVÉS DE UN OLIVAR

Sus páginas son más de setecientas,

su historia es una guerra interminable,

su prosa, una belleza inexplicable

que dice mucho más de lo que cuenta.

 

Odisto, un personaje inagotable,

un padre de familia entre el terror

que mata y nos divide alrededor

de un campo de batalla insoportable.

 

Aun crecen las acelgas entre el odio

relata con firmeza el narrador…

dos bandos que entremezclan al lector

sintiéndose uno más del episodio.

 

Iberia es un lugar, un escenario,

y Jándula un volcán sin estallar,

un cuento más allá del olivar

en versos de un poeta mercenario.

 

La casa está vacía, y al revés,

recorro la península en mis manos

que ha escrito con decoro mi paisano,

un genio peculiar,  David Uclés.©

La península de las casas vacías, de David Uclés .

 

 

 

viernes, 6 de diciembre de 2024

EL VECINDARIO

 

Anselmo es mi vecino, un gilipollas,

un bestia de los de antes, un mezquino,

un sorbo de agua sucia repentino

y amarga más que un kilo de cebollas.

 

Te canta las cuarenta mientras folla

gritando a todo trapo con Rufino,

un chino que no pasa de inquilino

y paga sus recibos con ampollas.

 

Se cruza por las calles de mi barrio

y a veces me saluda con retranca

fingiendo ser cumplido y refinado.

 

Con tal calamidad de vecindario

dan ganas de mudarse a Salamanca

mandando a hacer puñetas el pasado.

 

Estrambote:

También está la vieja del visillo

que paga sus pecados solo a plazos,

experta en cotilleos y embarazos

rezándote el rosario en los pasillos.©

Trece Rue del Percebe, Francisco Ibáñez.