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martes, 11 de agosto de 2020

EL VIENTO DEL SUR

El viento del sur me lleva

y embarga lento la razón.

Andaluz,

no hay Dios que te conmueva

del olvido del corazón

de tu luz.

 

La lucha en el lamento,

forjado entre guitarras

Sin alas.

Por mucho que sople el viento,

tu fuerte mano agarra

las balas.

 

Malos tiempos al olivo,

no te quiere ya ni el cielo,

la lluvia,

nuestra vida, el cultivo

de tus lágrimas al suelo,

diluvia.

 

Los campos de madrugada

labrados de tu esperanza,

de frio,

De escarcha, hierba mojada,

donde tu vara ya alcanza,

bravío.

   

Paisanos aceituneros,

incansables luchadores,

sol a sol.

No te pagan con dinero

un aceite con honores,

sin farol.

 

Esta tierra abandonada

volverá entre cenizas,

más fuerte.

No tiene miedo a nada,

sus valores hacen trizas

la muerte.

 

Esta tierra resucita

como siempre, como nunca,

y es grande.

Esta tierra tan bendita

no se rinde ni se trunca,

se expande.

 

La alegría de sus gentes

cruza Despeñaperros

al norte.

Son abiertos, son valientes,

y os lo digo desde un cerro,

sin corte.

 

Desde la Úbeda de Muñoz Molina

a mi amada y bella La Carolina.

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viernes, 29 de marzo de 2019

SEXTILLAS DEL DESEO y Brindis


SEXTILLAS DEL DESEO

Algún día te escribiré
el poema prometido.
No te conozco nada bien
pero piensa que citaré
más de un verso sin sentido,
porque ¿quién conoce a quién?

Nos cruzamos por la ciudad
sin salvarnos la mirada,
tú subiendo y yo bajando,
dibujando la infinidad
de caminos a la nada.
Tú y tu risa, yo soñando.

Quien te mira y quien te ha visto,
sin mesura bien lo sabe;
imagina tus caderas
exclamando “¡no hay mas Cristo,
sin remedio, ni jarabe
de pecados sin esperas!”

 Desearte sin palabras
es amarte en mi silencio
mostrando tu indiferencia.
Sin que el corazón me abras
vuestra belleza presencio
castigado sin clemencia.

Pensándote en un instante
adivinaba tu boca,
encendiendo las pasiones
que de tus ojos brillantes,
translucen y se avocan
al juego de las canciones.

Esas piernas sobrevuelan
los tejados del averno.
Un “adiós” y un “hasta luego”,
que transmiten y que revelan
que ojalá podamos vernos
sin quemarnos con el fuego.

  No decido dar el paso
ni inventarte demasiado.
Lo impide esta cobardía
que me convierte en payaso
de un presente tan pasado,
de un desvelo cada día.

Sin quererlo ni buscarlo
quizá más pronto que tarde
daré con la poesía,
con cariño y sin pensarlo,
y esperando que la guardes,
sin saber que merecías.




Brindo por los amores sin tapujos.
Brindo por los amantes del pecado.
Brindo por el beso enamorado
que busca el hechizo del embrujo.




Joaquín Palomar Parra
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