domingo, 25 de octubre de 2020

A LAS TRES, SON LAS DOS

A las tres, son las dos, de madrugada.

El reloj, ya no marca más las horas

de las noches que espero tu llamada,

de los besos que das cuando me ignoras.

 

Las agujas dibujan el momento

del desvelo de sueños encontrados

en tus manos con versos de lamento;

y en tus ojos reflejas mi pasado.

 

Yo no quiero jugar con mi destino,

ni tampoco mirar hacia un futuro

sin brindar con una copa de vino

 

que rebose deseos más impuros;

el presente es como lo imagino,

el pasado no importa ¡os lo juro!

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