Los miércoles me invitan a un relato
cargado de misterio y osadía
que busca en el recuerdo melodías
compuestas para el fin de un alegato.
La clave está en la historia de un zapato
vetusto y desgastado que un buen día
dejó de caminar por rebeldía
pasando a ser mi parte de arrebato.
Compré unas zapatillas de deporte
pensando en ir deprisa por la vida,
queriendo ser veloz como un ciclón.
Corriendo más perdí mi pasaporte,
la puerta de salida era prohibida,
la huida solo fue “sin ton ni son”.
Estrambote y moraleja:
El cuento es un camino interminable
que empieza y se termina cuando digas
las veces que al final te ves culpable
pasando de las causas enemigas.©
El zapato viejo, Old Shoe. 1879
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