Mostrando entradas con la etiqueta Versos clásicos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Versos clásicos. Mostrar todas las entradas

martes, 15 de septiembre de 2020

ALGUNAS TARDES CON MARIO

La vida se compone de etapas,

más dulces o más tristes, de nostalgia,

de simples momentos y extravagancia,

de agarrarla fuerte por la solapa.

 

Don Mario nos decía con vehemencia:

Que el currículum son cinco escalones:

Usted nace, sufre y de las lecciones

aprende, ama y muere en la inclemencia.

 

Querido amigo de ojos tristes;

Tú nunca jamás te des por vencido,

aparta tus miedos, sólo son ruido

que juegan a vencerte y al despiste.

 

Porque nada es eterno en la vida,

ni los sueños, ni el deseo, ni el amor,

ni la pena, ni los llantos, ni el dolor,

ni siquiera el perdón de una herida.

 

No te rindas si cedes al fracaso,

no renuncies a luchar con firmeza,

a dejar aparcada la tristeza,

a dejar medio lleno siempre el vaso.

 

Que la distancia se mida en abrazos,

que el tiempo no detenga la ilusión,

que el tren no se detenga en la estación

del disfraz que construyo con retazos.

 

Porque yo, al contrario y viceversa

me encuentro subiendo las escaleras,

peldaños y promesas verdaderas

del engaño y la quimera perversa.

 

Que no existe rosa sin espinas,

ni mala lluvia que cien años dure,

ni mil verdades que por más te jure,

ni resacas de versos, ni pamplinas.

 

Sí se trata de salir adelante,

de dejar a un lado el pasado,

de volver a un presente olvidado,

de imaginar un futuro brillante.

 

Sí se trata de que nunca es tarde,

de caminar hacia el infinito,

de superar fangos, palmo a palmito,

de que nunca nos tomen por cobardes.©


©

 

 

 

 

 

 

miércoles, 19 de febrero de 2020

A MIGUEL HERNÁNDEZ


No siempre me he sentido tan seguro,
algunas veces duelen los reparos.
Yo nunca lo he tenido tan claro,
no mezcles mi café con más cianuro.

Madrid siente y revive con sus versos,
Miguel está más presente que nunca,
las ganas de este alcalde se truncan,
reflejan un carapollas perverso.

Hernández es el rayo que no cesa,
poema vivo, triste cancionero,
ausente romancero y un “te quiero”;
Cuando el poeta afirma y confiesa
que el recuerdo no se borra, regresa.
©