jueves, 13 de enero de 2022

UNA TARDE DE ENERO

No es cierto que siempre amanece

que el tiempo detenga los olvidos,

que jamás nos hayamos conocido,

cada vez que tu voz se desvanece.

 

He muerto sin haber resucitado

en el templo maldito de tus piernas;

en tu cuerpo las dudas son eternas

y tu piel se desnuda demasiado.

 

He vuelto porque nunca me despido

y contemplo borracho mi tragedia

que es un canto sin cuento ni comedia,

mientras ves que borramos lo vivido.

 

Despierto con tu imagen reflejada

en un cielo manchado de celeste.

Resistiendo, nos cueste lo que cueste,

viajando con el sol de madrugada.

 

Advierto que mi fe se está acabando,

que me siento profano e ignorante,

que mis versos no son nada brillantes,

desde nunca... tú sabes desde cuándo.

Pero sé que me falta lo importante,

y es quererte querer... seguir amando.©


 ©

 

 

 

 

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