domingo, 25 de marzo de 2018

DE PURÍSIMA Y ORO


DE PURÍSIMA Y ORO (JOAQUÍN SABINA)
Autores: Antonio Manuel Vicente Oliver / Joaquín Ramón Martínez Sabina

Una canción perteneciente al álbum “19 días y 500 noches, en la cual retrata dentro de un ambiente gris y melancólico, los tiempos posteriores a la guerra civil. Un país triste que intenta levantarse y sobrevivir entre el hambre y el odio sembrado a base de incertidumbres y restricciones en las más básicas necesidades de la gente.
La diferencia entre clases civiles era manifiesta. Por un lado, el ámbito rural donde labradores y jornaleros trabajaban de “sol a sol”, para poder subsistir a base de escasez. En la ciudad, obreros y empleados, de academias de corte y confección, con un nivel adquisitivo quizá más acorde, podían permitirse el lujo de comprarse unos zapatos Topolino (horrorosos donde los haya). Las cartillas de racionamiento, el Rastro, el gasógeno, el aceite de ricino... fotografían una época para muchos recordada y para otros, olvidada con rencor.
Academia de corte y confección,
Sabañones, aceite de ricino,
Gasógeno, zapatos topolino,
El género dentro por el calor.
La inclusa era un hospital, al cual, las madres solteras iban a dar a sus niños, normalmente huérfanos, cuyos padres había muerto en la guerra, hijos de padres encarcelados, niños con anginas, y enfermos debido a una mala alimentación (para la tisis, caldo de gallina).
A la vez, Joaquín nos muestra dentro su obra, un ambiente totalmente distinto, gente adinerada, que frecuentaba el mundo de los toros, el flamenco y locales de demostrada fama en aquel tiempo.
Un contraste, que se hace latente, cuando mezcla los dos ambientes. Aquellos bares donde casi siempre frecuentaba un “limpiabotas “y un “estraperlista”.

La procesión del Corpus, con sus calles alfombradas con mentas, tréboles y romero, balcones adornados con tapices, también aparece en la canción de una manera curiosa para hacer referencia a la inquietante intención por parte de la gente con poder, de intentar disimular el color morado de las banderas.

Para el socio del limpia, un carajillo,

Para el estraperlista, dos barreras,

Y para el Corpus, retales amarillos

Que aclaren el morao de las banderas.

“Cautivo y desarmado el Ejército rojo, las tropas nacionales han alcanzado sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado.

Burgos, 1 de abril de 1939.

El Generalísimo Franco.”

Mensaje transmitido por las radios y noticiarios de la época como último parte de guerra.

El autor utiliza eficazmente los dos primeros adjetivos para reflejar el Tercer año triunfal de un tiempo nuevo, donde los señoritos peinados con “brillantina” se divertían a sus anchas, alborotaban salas de gran reputación entonces, como “Alazán” o agredían sin sentido ninguno a cantantes como Miguel de Molina (por rojo y maricón). Éste último emigró a Argentina.

Tercer año triunfal, con brillantina,

Los señoritos cierran Alazán,

Y, en un barquito, Miguel de Molina,

Se embarca, caminito de ultramar.

El famoso lema “no pasarán” irrumpe de manera indirecta y brillante en la canción… “Habían pasado ya los nacionales…”.En aquel tiempo, y de manera burlesca se rapaba el cabello de las mujeres republicanas que paseaban desnudas en carros como imposición de castigo y vergüenza. “Habían rapado a la señá Cibeles…”

Mientras los militares, en los “Grabieles” aguardaban la hora de la madrugada donde debían desfilar por Las Ventas para fusilar a decenas de presos junto a las tapias de los cementerios.

Al dia siguiente, los periódicos hablaban de Pemán, autor del poema “La bestia y el ángel”, donde refleja a la bestia como la República, y Franco como un ángel.

La canción, en su segunda parte, va entrando en un escenario más selecto, por llamarlo de alguna manera, ambiente de clase alta donde cantantes, toreros, extranjeros, contrabandistas y prostitutas de alto postín toman cabida. Al lugar podríamos denominarlo “bar Chicote”.

Enseñando las garras de astracán,

Reclinada en la barra de Chicote,

La bien pagá derrite, con su escote,

La crema de la intelectualidad.

Las mujeres de la época imitaban prototipos femeninos como Eva Perón, que entonces visitó España; su imagen llamativa con un peinado no menos peculiar y una forma de vestir entonces muy parecida a la “Rebeca” de Hitchcock, y  en contraste con el uniforme azul marino de Falange.

Permanén, con rodete Eva Perón,

Parfait amour, rebeca azul marino

“Maestro, le presento a Lupe Sino,

Lo dejo en buenas manos, matador”

Lupe Sino, era una mujer con unas costumbre y unas maneras no muy admitidas para la sociedad de aquel tiempo en nuestro país. Manolete se enamora de ella y en ese encuentro, algo incómodo para la gente de aquella época, recorren lugares famosos de Madrid. Aparecen en la canción el bar Gitanillos, el restaurante Riscal, la plaza de las Ventas, joyerías y hoteles de alto estanding

Dispuesto a “perder los alamares” (las presillas de adorno de la chaquetilla de torero), celebraba en la habitación el presagio de una gran tarde con “dos anisetes”, y acompañado por tan bella mujer. Nada presagiaba la tragedia en esa tarde calurosa de agosto en la plaza de Linares.

Eran tiempos difíciles, de silencio, en las que las personas formales volvían a sus cuidados a una hora decente. Nadie comentaba nada, por miedo o por dejar pasar las cosa, o por mirar hacia otro lado. La libertad era un lujo. Mientras tanto, los señoritos con gomina, seguían frecuentando los burdeles, el pelotón descansaba después de los fusilamientos; madrugadas interminables, donde las pesadillas se mezclaban con la hipocresía y la censura.

Al día siguiente, los periódicos seguían sin hablar de nadie, ni de nada… o sí: de Gilda y del Atleti de Aviación.

 

JOAQUÍN PALOMAR.
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